Seguir estando dentro no significa estar alineado
Hay momentos en los que nada se rompe, pero algo deja de encajar. Este texto explora la diferencia entre formar parte de una estructura y sentirse verdaderamente alineado con ella. Una reflexión sobre distancia, criterio y posición interior, pensada para quienes funcionan bien, pero empiezan a notar el coste de no revisarse.
Mikel Zappala
2/16/20261 min leer


Hay momentos en los que nada se rompe, pero algo deja de encajar.
Desde fuera, la estructura sigue siendo la misma.
Las responsabilidades continúan.
El rol está claro.
La trayectoria no presenta grietas visibles.
Y, sin embargo, por dentro aparece una distancia difícil de nombrar.
No una distancia rebelde.
No una huida.
Sino una separación silenciosa entre lo que se sostiene cada día y lo que ya no se siente verdaderamente propio.
Seguir estando dentro no significa estar alineado.
Se puede cumplir, responder, aportar valor y, aun así, empezar a vivir desde un lugar cada vez más automático.
No porque falte compromiso, sino porque la posición interna desde la que se actúa ya no se revisa.
Ahí no hay crisis.
Hay desajuste.
Un desajuste entre la eficacia externa y la coherencia interna.
Entre lo que funciona y lo que todavía se reconoce como propio.
Este no es un problema de rendimiento.
Es un problema de criterio.
Y no se resuelve con más esfuerzo, ni con decisiones rápidas, ni con gestos de ruptura.
Se resuelve creando espacio para mirar con honestidad desde dónde se está sosteniendo lo que se sostiene.
Qué pertenece todavía.
Qué se mantiene por inercia.
Y qué, quizá, ya pide otra forma de ser habitado.
La distancia no siempre es huida.
A veces es la única forma de colocarse.
Porque hay momentos en los que no toca avanzar.
Toca revisar la posición desde la que se sigue estando dentro.
Mikel Zappala
Coach Ejecutivo y Transpersonal
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